Las guerreras cristianas que se enfrentan al Estado Islámico

14/Dic/2015

La República

Las guerreras cristianas que se enfrentan al Estado Islámico

Babilonia, una siriaca de 36 años, dejó a un
lado su papel de madre y su trabajo para unirse a sus camaradas cristianas que
combaten contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en el noroeste de
Siria.
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“Echo de menos a mis hijos Limar (9 años) y
Gabriella (6 años) y pienso en que deben de tener hambre, sed y frío, pero
intento explicarles que lucho para proteger su futuro”, contó esta mujer
robusta vestida con un traje militar. Antes de ir al frente, Babilonia era
peluquera. Fue su marido quien la animó a tomar las armas para “luchar contra
la idea de que una mujer siriaca sólo vale para las tareas del hogar y el
maquillaje”, según sus propias palabras.
Su marido también combate contra el EI en una
Siria completamente devastada por la guerra desde 2011. Babilonia forma parte
de un batallón compuesto por decenas de mujeres siriacas bautizado “las fuerzas
de protección de las mujeres de Mesopotamia”. Este nombre hace referencia a las
regiones históricamente habitadas por esta minoría cristiana de Oriente, entre
los ríos Tigris y Eufrates.
Los siriacos hablan y rezan en arameo. La
mayoría es ortodoxa o jacobita y una minoría, católica, que se unió a Roma en el
Siglo XVIII. Están presentes en Líbano, Siria, Irak e incluso en India.
El entrenamiento de la primera promoción del
batallón de mujeres finalizó en agosto, en la ciudad de Al Qahatani
(Tirbe Sipiyé en kurdo y Kabre Hyore en siriaco) en la provincia de Hasaka. “Soy
cristiana practicante y pensar en mis hijos me hace más fuerte y determinada en
mi lucha contra Daesh (acrónimo árabe del EI)”, explicó Babilonia con una
mirada penetrante.
Lucía, de 18 años, abandonó sus estudios para
luchar, como su hermana, en contra de la voluntad de su madre. La batalla de Al
Hawl fue la primera batalla de Lucía, la primera también en la que las mujeres
siriacas iban al frente junto a las Unidades Kurdas de Protección Femenina.
Esta joven estaba inscrita en una campaña de
las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que permitió la reconquista de decenas
de ciudades y de granjas en manos de los yihadistas del EI, como la localidad
de Al-Hawl, el 13 de noviembre. Las FDS, que reagrupan combatientes kurdos,
cristianos y árabes, fueron creadas hace dos meses para pelear contra los
yihadistas en el noreste de Siria y reciben el apoyo de Washington en la
región.
Ormia, de 18 años, también participó en la
batalla de Al-Hawl. “Estaba aterrorizada por el ruido de los cañones, pero el
miedo se disipó rápidamente. Me gustaría mucho estar en primera línea en la
lucha contra los terroristas”.
‘Evitar una nueva masacre’
Las mujeres reciben entrenamientos militares,
deportivos y académicos para resistir a la tensión de los combates y manejar
las armas. El batallón formado recientemente no tiene mucha experiencia y sus
responsabilidades militares se limitan principalmente a la protección de
localidades y de regiones de mayoría cristiana en la provincia de Hasaka.
Siempre sonriente, Ithraa, de 18 años, afirmó
que se enroló en estas fuerzas hace cuatro meses para defender la causa
siriaca, “pues somos una comunidad oprimida por los demás”. Algunas
combatientes mencionaban lo que está grabado en su memoria colectiva como la
masacre de Seyfo –genocidio asirio–, perpetrada en 1915 por los otomanos contra
decenas de miles de siriacos, asirios y caldeos, en el sureste de Turquía y el
noroeste de Irán.
Los siriacos representan en Siria el 15% del
1.200.000 de cristianos. Temen sufrir el mismo destino que los cristianos de
Irak, víctimas de los abusos de grupos yihadistas.